Desde el sur de Portugal recibimos la visita de los veteranos del equipo de rugby de Loulé que se desplazaban hasta Madrid para disfrutar de una divertida tarde de rugby.
Ya habíamos recibido la visita de equipos franceses y alemanes pero esta era la primera ocasión en la que un equipo del vecino Portugal venía a Madrid para disputar un encuentro de rugby veterano en Tres Olivos, nuestra casa.
Desde el comienzo del partido se vio que este iba a ser un partido lento, los portugueses jugaban un rugby muy de delantera en el que golpeaban siempre cerca de los agrupamientos y cuando trataban de abrirla a la tres cuartos se desataba el caos provocando muchos errores de manos. Eso benefició el juego de los Fuenkarkas que aprovechaban cada melé para alejar el balón de los delanteros y buscar el hueco entre los intervalos de su tres cuartos y la superior por el ala. Así Fuencarral ganó metros poniendo en apuros a los lusos que se vieron superados encajando un par de ensayos. Ellos eran duros en el contacto y lograban avanzar metros pero la defensa de los Fuenkarkas fue capaz de contenerlos placaje tras placaje para evitar que llegaran a la zona de 22.
En el segundo tiempo los Louleanos acusaron el cansancio y les costaba cada vez más seguir el ritmo del partido. Fuencarral seguí presionando con su juego dinámico a veces interrumpido por golpes de castigo y balones adelantado que no obstante permitieron acercamientos a zona de ensayo. Así, pudimos ver espectaculares jugadas que permitieron subir hasta tres ensayos más a favor de los locales. Por su parte, los lusos no bajaron en ningún momento los barzos. Con la ayuda de algunos de refuerzos de Fuencarral lograron sin embargo recobrar el pulso al partido y poner en aprietos a los locales. Tanto es así que lograron acorralar a los Fuenkarkas en varias ocasiones en su campo golpeando con su delantera hasta la saciedad en zona de cinco. La dura defensa local logró contener los envites portugueses durante un tiempo pero no fue suficiente y acabaron encajando dos ensayos en el segundo tiempo.

Concluido el partido "oficial" se decidió jugar un tercer tiempo mezclando jugadores de ambas divisas para una especie de Barbarians contra Barbarians mucho más dinámico, duro y animado donde pudimos ver también bonitas jugadas y ensayos así como duras defensas por parte de ambos combinados.
Tras la batalla, foto de familia y tercer tiempo en el propio campo con parrilla, cervezas y perol de judías que después se alargó a la sede de Fuencarral donde se hizo intercambio de regalos y se disfrutó de una buena tarde-noche de hermanamiento, como debe ser.
